Todas
las partes de nuestro cuerpo y nuestro ser están relacionadas entre sí, en
parte debido a que mente, órganos y tejidos están conectados a una misma red
nerviosa.
El sistema nervioso vegetativo regula las funciones de órganos y tejidos,
integrándolos en ese todo y manteniéndolo en su máximo equilibrio posible.
Cualquier irritación sobre esa red nerviosa (cicatrices, infecciones,
intervenciones quirúrgicas, estrés emocional...) puede alterar el
neurovegetativo y así aparecer síntomas diversos en cualquier zona de cuerpo.
La Terapia
Neural pretende
neutralizar esas irritaciones mediante inyecciones en puntos específicos según
la historia de vida de cada persona, y su sistema nervioso buscará un nuevo
orden de mayor equilibrio, en el cual, el dolor, la infección, la alergia, el
desarreglo hormonal... quizás ya no tendrán necesidad de ser.
Terapia neural, las
inyecciones que sanan el cuerpo y las emociones
Se usa procaína, un anestésico que se aplica
provocando papulitas en puntos específicos tiene efectos biorreguladores, y
sirve, principalmente, para tratar el dolor de ciertas patologías.
“Es una terapia muy antigua”, dice el doctor Gustavo González,
que hace 17 años practica la medicina biológica y la terapia neural.
Cuenta que sus primeros exponentes fueron los
hermanos y médicos alemanes Ferdinand y Walter Huneke, en 1925, después de
colocar por “accidente” un anestésico local junto con otro medicamento para
manejar la migraña a su hermana. El resultado positivo fue inmediato.
Desde ese incidente, partieron los experimentos
con procaína, que es el anestésico principal que se usa y con el correr del
tiempo, descubrieron que además tenía efectos a distancia. Es decir, curaba
dolores cuando ponían la procaína en cicatrices.
Sin
embargo, la escuela rusa a finales del siglo 19 ya había descrito el manejo
terapéutico con anestésicos locales. “Ellos establecieron que el sistema
nervioso era el comandante de todo el sistema y como está presente en todo el
cuerpo, puede distribuir la información que se le presenta, dependiendo del
estímulo que se le de”, añade el doctor González, (gusgonmar@gmail.com ) de origen
colombiano y residente en Chile desde hace 11 años.
Estos tempranos conocimientos, dice el doctor, no
llegaron a occidente producto de la Guerra Fría y en el continente fue conocida
gracias a los viajes del doctor Julio César Payán, que fundó en Colombia el
semillero de médicos divulgadores de esta terapia y que en mayo de 2013 se apronta
a venir a Chile.