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jueves, 8 de mayo de 2014

La importancia de dormir bien




Por Naomí / Imagen www.google.com
Dormir bien es tan esencial y positivo para el organismo como llevar una buena alimentación o practicar actividad física regularmente. Un sueño reponedor permite cumplir de mejor forma con las exigencias diarias, pero también ayuda a controlar el estrés y a mantener un estado de ánimo equilibrado.
Aun cuando el ritmo de la rutina es muy agitado, los espacios de descansos son fundamentales para mejorar la calidad de vida de las personas y mantenerse activos durante cada jornada.
Al dormir, se alcanza un estado de reposo en el que se suspenden todos los sentidos y los movimientos. Esta calma corporal y descanso mental permite recobrar energías y vitalidad para el día siguiente. No hacerlo o hacerlo de manera incorrecta, puede llegar a afectar la salud física y mental de distintas formas.
Los beneficios un sueño reparador
Un buen descanso implica dormir las horas necesarias (entre 7 y 8) y alcanzar un sueño profundo en este periodo, lo que se logra adquiriendo ciertos hábitos, tales como establecer una hora fija de sueño, evitar comer alimentos pesados en la noche y preferir la lectura antes de la televisión al momento de ir a la cama.
Algunas razones para dormir bien:
Se regeneran y oxigenan las células.
Al dormir, nuestra piel descansa y las células se regeneran y oxigenan con mayor facilidad. Específicamente en los ojos, la Rodopsina (pigmento sensible a la luz) logra renovarse recuperando el esfuerzo realizado durante el día.
Ayuda a mantener un peso adecuado.
Cuando el cuerpo no descansa lo suficiente, presenta una tendencia a acumular grasas y es más difícil quemarlas. Un cuerpo descansado ayuda a mantener el peso o incluso a perderlo más fácilmente, ya que cuando dormimos poco producimos mayor cantidad de hormona Ghrelina, que aumenta el apetito.
Favorece el control de enfermedades como la hipertensión y diabetes.
Cuando no descansamos lo suficiente corremos el riesgo de aumentar nuestra tensión arterial, haciendo más alta la probabilidad de contraer hipertensión y/o diabetes por el incremento de producción de Cortisol.
Cuida el corazón.
Durante el sueño también disminuye la frecuencia cardíaca para que las células coronarias y los tejidos puedan repararse. En este momento nuestro organismo libera la melatonina y la hormona del crecimiento para desarrollar estas tareas.
Mejora la capacidad de intelecto.
El descanso es fundamental para mejorar nuestra actividad intelectual. El cerebro necesita varias horas de desconexión para procesar toda la información acumulada durante el día.
Incentiva la coordinación física.
Una actividad psicomotriz no puede ejecutarse si el cerebro no está descansado. Si vamos a conducir o a realizar un trabajo que implique riesgos, el descanso no sólo es aconsejable, sino que imprescindible.
Cómo se manifiesta un mal descanso
La falta de un sueño reparador puede afectar al organismo de diversas formas, algunas de las que pueden percibirse más frecuentemente son:
- Dificultad de la visión.
- Hipersensibilidad a los estímulos de luz.
- Reducción de la capacidad de lectura y de la concentración.
- Sensación de cansancio constante.
- Problemas gástricos.
- Falta de energías.
- Mal humor e irritabilidad.

¿Por qué encendemos velas?

















Por Naomí / Imagen www.google.com
Cuando nos sentimos solos.
Cuando la vida nos maltrata y deseamos que cese nuestra pena.
Cuando después de mucho andar, nos sentimos desorientados.
Cuando sentimos la necesidad de ayuda.
Cuando buscamos a través de la luz de Dios por su misericordia.
Cuando el camino es duro y deseamos que sea más beneficioso.
Cuando queremos la felicidad de nuestros seres queridos.
Cuando necesitamos ayuda económica.
Cuando deseamos obtener amor de la persona que amamos.
Cuando buscamos amparo.
Cuando un hijo cae en el vicio y queremos redimirlo.
Cuando queremos encontrar la paz a nuestro lado.
Cuando todos nos vuelven la espalda y nos sentimos solos.
Cuando la fe nos flaquea, en la lucha o en el dolor.
Cuando rogamos por la curación de un ser querido.
Cuando deseamos obtener algo y nos sentimos débiles.
Cuando el hogar está por desbaratarse.
Cuando quedamos sin trabajo.
Encender una vela es un sostén firme a nuestra Fe, en la cual el alma se fortalece y redime. La vela sin prender representa al elemento Tierra, cuando se prende representa al elemento fuego, cuando se derrite representa al elemento agua y el humo representa al elemento aire.
Las velas se deben encender siempre con fósforos. Cuando es un pedido de varios días nunca se sopla para apagar. Si se apaga luego de estar un tiempo prendida, no se vuelve a encender hasta el próximo día del servicio de pedidos y se ora.
“Aunque tu llama se apague en el plano físico, aún sigue prendida en el espíritu. Siempre ha que usarla para el beneficio propio o ajeno y nunca para hacer el mal a nadie o quitarle algo a alguien, no nos olvidemos de la ley de causa y efecto: Todo lo que hacemos nos vuelve multiplicado, tanto sea para bien o para mal”.
Mediante el simbolismo de las velas conectamos el primer acto creador de Dios al principio de los tiempos, con Jesús como Palabra emanada del Padre de una vez para siempre.
Cuando uses velas e tu oración, o veas que se usan en la Misa que asistas, pienses en este simbolismo para enriquecer tu participación en la liturgia de la Iglesia, para actualizar con el sencillo gesto de encender unas velas el poder creador de Dios sobre nosotros.

La vela es un simbolismo de ofrenda espiritual de nuestra devoción que continúa más allá de nuestra presencia física.